domingo, 6 de noviembre de 2011

Psicoanálisis. Trabajo grupal.

Trabajo aportado por Rocío Balvurín, Melina Cabrera, Gabriela Jeréz, Valentina Rossaroli.
Psicoanálisis
El psicoanálisis es una práctica terapéutica fundada por el neurólogo vienés Sigmund Freud alrededor de 1896. A partir del psicoanálisis se han desarrollado posteriormente diversas escuelas de psicología profunda o de orientación dinámica y analítica. Asimismo, la teoría ha influenciado a muchas otras escuelas psicológicas y de terapias no necesariamente psicoanalíticas.
Antecedentes:
. Escuela de Nancy: creada por Auguste Ambroise Liebeault y Hippolyte Bermheime. Estaba dedicada al estudio de la influencia de la hipnosis en las enfermedades de histeria.
. José Breuer, especialista en enfermedades internas de mayor prestigio en Viena. Trabaja junto con Freud en el caso de Anna O.
Caso de Anna O.
Anna O. era una paciente de Breuer que padecía de histeria. Tenia 21 años y consultó a Breuer  a causa de una tos nerviosa que le molestaba; pero sus síntomas eran mucho más complejos: tenía parálisis de pierna y brazo derechos, alteraciones de la visión, repugnancia a los alimentos, tenia trastornos de conciencia, mostraba doble personalidad según las horas del día. Hablaba Inglés y el alemán que era su lengua materna, no hablaba ni lo entendía.
Todos estos síntomas aparecieron al mismo tiempo que una larga y dolorosa enfermedad que padeció su padre, a la que ella lo asistió con gran cariño e interés antes de su muerte.
En el curso del tratamiento Breuer aplicó la hipnosis y dejó que la enferma hablara a cerca de todo lo relacionado con sus síntomas; y se sorprendió al notar que todo lo que Anna decía se refería al cuidado que le había proporcionado a su padre. Pudo de este modo comprobar que una vez que la enferma había comunicado, en estado hipnótico, las ideas que la dominaban volvía a la normalidad.
Método catártico
El método catártico abría nuevos horizontes para el tratamiento y la investigación de la neurosis. Fue el método utilizado para tratar a Anna.
Este método buscaba ampliar el campo de la conciencia del sujeto con ayuda de la hipnosis.
Se trataba de suprimir los sítnomas haciendo regresar al paciente, por hipnosis, al mismo estado psíquico en el cual se crearon esos síntomas, con el propósito de que le llegaran recuerdos, ideas e impulsos que hasta ese momento estaban ausentes de su conciencia.
Pero el método catártico comenzó a ser mal visto ya que los síntomas desaparecían pero no del modo deseado, además el pequeño número de personas que podían ser sumergidas en hipnosis profunda era una limitación.
Freud convirtió el método catártico en una técnica de tratamiento.
Método Psicoanalítico
Por todas las fallas y limitaciones que presentaba el método catártico, debió ser sustituido por el método psicoanalítico que surgió entre 1892- 1898.
Consistía en que el paciente debía tomar una posición cómoda sin cerrar los ojos y se le proponía que cuente todo lo que se le venga a la memoria. De este modo se obtenía material acerca de los olvidos del paciente, el cual no se trataba solo de lo que olvido, sino de las alusiones a ellos, que el médico podía interpretar reconstruyendo.
La “asociación libre“ y el arte interpretativo suplían la hipnosis.
El método psicoanalítico tenía sus problemitas, cuya superación enriquecieron la teoría psicoanalítica.
Cuando el paciente estaba contando lo que se le venía a la mente, llegaba a un punto en que por más que se lo propusiera, no podía seguir contando sus cosas. Había una barrera y luego el paciente comenzaba a criticar las ideas que se le venían a la mente; a esto Freud llamó resistencia.
La ocultación de ciertos contenidos era impuesta por algunas fuerzas psíquicas. Este mecanismo, que tenía por objetivo sacar de la conciencia ciertos contenidos, Freud le llamó represión. La personalidad se defiende de los deseos que van en contra de sus aspiraciones éticas.
Aunque la idea es sacada de la conciencia del individuo, el deseo permanece en lo inconsciente en espera de entrar en actividad; y cuando el deseo reprimido entra en acción, se presenta en la conciencia con una imagen disfrazada o camuflada, que es lo que se conoce como formación sustitutiva de lo reprimido.
El producto sustitutivo de la idea reprimida es lo que se conoce como el síntoma. Los síntomas neuróticos son sustituciones del material psíquico reprimido que afloran a la conciencia lo suficientemente deformadas como para enmascarar su origen, haciendo irreconocible su relación con la vida de la persona que lo sufre.
Complejo de Edipo
Según el complejo de Edipo, todo niño pasa por una fase conflictiva en le relación con sus  padres: el niño compite con su padre y quiere hacerlo desaparecer para poseer a su madre. El niño desde muy pequeño, empieza a mostrar un afecto muy especial hacia la madre, a la que considera  propiedad suya, viendo al padre como un rival que le disputa su posesión exclusiva. También los hermanos pueden despertar rivalidad o ser deseados.
De este modo, el complejo de Edipo, constituye el nucleo de las relaciones familiares, en las que, toda hostilidad o todo deseo ilícito son censurados.
El descubrimiento del “complejo de Edipo” va muy ligado a la teoría de los instintos y en particular a la sexualidad infantil.
Desarrollo sexual infantil
La teoría plantea que conforme crecen los niños su deseo se enfoca en diferentes áreas del cuerpo, en los que se busca la satisfacción libidinal. Siguiendo una secuencia de etapas psicosexuales en las que son importantes diferentes zonas erógenas, los niños pasan del autoerotismo a la sexualidad reproductora y desarrollan sus personalidades adultas:
1.     Fase oral (desde el nacimiento hasta los 12 ó 18 meses): la boca es la zona erógena preeminente y procura al bebé no sólo la satisfacción de alimentarse, sino, sobre todo, el placer de chupar. Es decir, de poner en movimiento los labios, la lengua y el paladar en una alternancia rítmica.
2.    Fase anal (12-18 meses hasta 3 años): en esta época la fuente principal de placer y conflicto potencial son las actividades en las que interviene el ano. Con frecuencia representa el primer intento del niño por convertir una actividad involuntaria en voluntaria. Los niños pueden experimentar dolor o placer ya sea al retener o al expulsar sus desechos fisiológicos. Debemos separar aquí el placer orgánico de defecar, aliviando una necesidad corporal, del placer sexual consistente en retener las heces y los gases para después expulsarlos bruscamente.

Carta de Sigmund Freud a una madre en relación a la homosexualidad de su hijo. La carta fue más tarde enviada anónimamente "De una madre agradecida" a Alfred Charles Kinsey. Página 1. 9 de abril de 1935.
1.     Fase fálica (3 a 6 años): el órgano sexual masculino desempeña un papel dominante. En esta fase, las caricias masturbatorias y los tocamientos ritmados de las partes genitales proveen al niño un placer autoerótico. Freud considera que el clítoris es considerado por la niña como una forma de falo inferior. Al comienzo de la fase fálica, los niños/as creen que todas las personas poseen falo y la diferencia entre tener o no falo se percibe como una oposición por castración. Cada uno toma rumbo diferente al entrar en lo que Freud denomina Edipo, o complejo de Edipo, en el cual primero se da una identificación con la madre en ambos casos. El niño siente deseos sexuales hacia su madre, y al percibir a las niñas como castradas abandona sus deseos por temor a que le ocurra lo mismo, creándose en el varón la angustia de castración que lo lleva a renunciar a sus deseos incestuosos e identificarse con su padre. La niña abandona a la madre porque la cree culpable de su castración y surge la envidia del pene. Sin embargo, se da cuenta de que si es como su madre puede acceder a un pene (véase el concepto psicoanalítico de falo), a lo cual reacciona identificándose con ella y aparece el deseo de engendrar un hijo de su padre.
La homosexualidad es definida como una perversión causada por una interrupción del desarrollo libidinal en esta etapa. Para Freud se produce por una fijación en una etapa temprana del desarrollo psicosexual o una resolución incorrecta del complejo de Edipo. Esta interrupción no permite alcanzar la madurez sexual (heterosexualidad). Un conflicto de homosexualidad inconsciente puede ser un núcleo constituyente de esquizofrenia o paranoia. Más adelante, Freud describe el narcisismo como un componente común a la homosexualidad, la esquizofrenia y las perversiones. Sin embargo, Freud llegaría a reconsiderar su posición con el tiempo, hasta el punto de que en su conocida Carta a una madre americana, Freud no dudó en afirmar que la homosexualidad «no es un vicio ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad».32 Señaló que perseguir la homosexualidad era una «gran injusticia y una crueldad», y que el análisis, a lo sumo, serviría para devolver la armonía a una persona si se sentía infeliz o neurótica, independientemente de si era homosexual o no.
1.     Período de latencia (desde los seis años hasta la pubertad): en este período se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección. Los impulsos sexuales inaceptables son canalizados a niveles de actividad más aceptados por la cultura. Freud lo llamaba «período de calma sexual». No lo consideraba una etapa, ya que no surgía nada dramáticamente nuevo.
2.    Fase genital (desde la pubertad hasta la adultez): surge en la adolescencia cuando maduran los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos. El impulso sexual, el cual antes era autoerótico, se busca satisfacer a partir de una interacción genuina con los demás. Freud creía que los individuos maduros buscan satisfacer sus impulsos sexuales sobre todo por la actividad genital reproductora con miembros del sexo opuesto.

Los sueños
Los sueños son una realización directa de los deseos que aparecen disfrazadas; el deseo reprimido al aparecer en los sueños puede hacerlo de una manera muy deformada.
Para poder interpretar los sueños siguió u método parecido al de “asociación libre”: dividió el sueño en secuencias y después pidió al paciente que dejara salir todas las asociaciones que tuviera con cada secuencia del sueño.
Freud llego a la conclusión de que el seño al igual que el síntoma neurótico tiene un sentido que está muy ligado a la vida de la persona que lo elabora.
Los sueños están relacionados con la sexualidad infantil, y más concretamente con los deseos incestuosos que se producen en esta época: el complejo de Edipo.
El análisis interpretativo de los sueños, nos permite revelar el “disfraz” y conocer los deseos reprimidos.
Existen, a partir de las ideas que surgen de los sueños, dos tipos de contenidos:
-      Contenido manifiesto: se le llama al relato del sueño tal cual lo recuerda quien lo ha soñado.
-      Contenido latente: se le llama a las ideas que aparecen después del análisis.
El proceso de deformación que ha sufrido el contenido latente para aparecer en forma de contenido manifiesto se llama: elaboración onírica o elaboración del sueño.
Los fenómenos de la vida diaria, el olvido de las palabras, las equivocaciones cuando hablamos o cuando escribimos, el olvido temporal de los nombres propios, tienen un significado ignorado por el sujeto, pero puede ser descubierto por la labor psicoanalítica.

Aparato psíquico
-      El aparato psíquico es concebido como un modelo para explicar el funcionamiento del psiquismo, que se compone de instancias especificas capaces de transmitir y transformar una energía determinada. Dichas instancias no son localizables anatómicamente. Freud plantea en su teoría la primera y la segunda tópica. Tópico es lo relativo a determinado lugar; en este caso se trata de lugares psíquicos.
-      En la primera tópica se distinguen:
-      -la conciencia- Cc.
-      -el preconsciente- Prec.
-      -lo inconsciente- Inc.
-      Estas tres instancias forman dos sistemas:
-      El sistema consciente que incluye la conciencia y lo preconsciente; y el sistema inconsciente, sistemas que tiene distintos modos de funcionamiento.
-      Sistema consciente: la conciencia es una cualidad momentánea que caracteriza a las percepciones externas e internas, o sea lo que captamos del mundo exterior y del interior (percepciones, pensamientos, recuerdos, sentimientos, sensaciones placenteras y displacenteras, etc.). La conciencia se relaciona directamente con la instancia preconsciente, ya que esta última está constituida por los contenidos mnémicos, es decir, las representaciones presentes en la memoria, que pueden volverse conscientes en cualquier momento sin sufrir transformaciones. Cuando Freud introduce la noción de sitemas psíquicos, esta aludiendo a una forma de organización, a una idea de conjunto de elementos que responden a una legalidad. El sistema consciente funciona según una lógica o legalidad propia, que es diferente de la de lo inconsciente y es la lógica que reconocemos como propia, teniendo las siguientes características:
-      Temporalidad: organización cronológica de lo vivido. Se diferencia claramente lo infantil de lo actual.
-      Principio de no contradicción: algo no puede ser y ser al mismo tiempo. Las contradicciones deben ser resueltas.
-      Principio de realidad: regula las tendencias a la satisfacción, postergando las demandas inconscientes de acuerdo a las condiciones que plantea el mundo externo.
-      Proceso secundario: Freud plantea en el sistema consciente un tipo de pensamiento en el cual la catexis(carga o energía) se encuentra ligada a las representaciones de forma estable. No admite, por lo tanto, el libre desplazamiento ni la condensación. Debe haber una relación lógica para que las representaciones se puedan sustituir o combinar.
-      Sistema inconsciente: lo inconsciente es lo que constituye el eje de la subjetividad. A diferencia de las representaciones preconscientes, las inconscientes no pueden acceder a la conciencia en forma directa, se encuentran reprimidas, excluidas de la conciencia y una censura impide que accedan a la misma. La represión rechaza y mantiene alejadas de la conciencia a ciertas representaciones o ideas, que producen displacer a nivel consciente. Pese a estar excluidas de lo consciente estas representaciones son eficaces, es decir, por producir  efectos que aparecen en la conciencia a modo de formaciones transaccionales. Freud representa esto con un modelo dinámico, de fuerzas opuestas: las de lo inconscientes que pujan por volver a la conciencia y las de la resistencia que intentan impedirlo. De la transacción entre estas dos tendencias surge lo que se denomina formaciones del inconsciente o transaccionales, tales como síntomas, sueños, chistes, lapsus y actos fallidos.
-      Los contenidos del inconsciente tienen la particularidad de ser:
-      Atemporales: no están ordenados temporalmente ni se ven afectados en su intensidad por el paso del tiempo. En lo inconsciente se entrelazan lo infantil y lo actual.
-      Ausentes de contradicción: en lo inconsciente no rige el principio de no contradicción, conviven deseos y representaciones que desde el punto de vista de lo consciente son contradictorios.
-      Regidos por el principio del placer: este principio tiene por finalidad evitar lo displacentero y procurar el placer. El sistema inconsciente tiende a imponer los deseos sin tener en cuenta los obstáculos que plantea la realidad exterior.
-      Proceso primario: la catexis o energía psíquica fluye  libremente de una representación a otra por los mecanismos de condensación y desplazamiento.
Segunda tópica
-      El ello, el yo y el súper yo
-      El individuo para adaptarse al medio cultural tiene que sacrificarse al reprimir la satisfacción de sus impulsos instintivos. Este sacrificio es provocado por la necesidad de defenderse ante la realidad circundante.
La personalidad se divide en tres instancias psíquicas:
-      El ello: es la reserva libidinal y agresiva que, guiada por el “principio del placer” busca la satisfacción inmediata de los instintos, sea o no permitido.
-      El yo: es la parte del ello que está en contacto con la realidad. El “yo” intenta canalizar el fuerte impulso del “ello” y satisfacer sus necesidades. El “yo” controla las funciones del pensamiento y la memoria. Posterga la satisfacción de las exigencias del “ello” de acuerdo con las posibilidades reales. Sustituye el principio del placer por el principio de realidad.
-      El súper yo: está formado por la asimilación de  los patrones morales que rigen la sociedad. Se lo podría considerar como conciencia moral, porque aprueba o rechaza los actos, impulsos y pensamientos.